Las crónicas de un superviviente insatisfecho
Fragmentos para aquellos seres humanos que quizá ven las cosas de la existencia de forma diferente.
Uno. El humor como salvación
«Y a todo en esta vida hay que añadirle, por supuesto, el sentido del humor.
No todo va a ser negativo y triste.
Además de aliviarnos del coñazo que nos dan la mayoría de los políticos y toda una variada gama de individuos sumamente soporíferos, funestos y agoreros, sirve de aderezo imprescindible que toda buena ensalada existencial necesita.
La filosofía del buen estado de ánimo y el optimismo deben prevalecer siempre por encima de la adversidad.
Como decía Charles Chaplin: “A fin de cuentas, todo es un chiste”.»
Dos. Los retrógrados
«Hay demasiados retrógrados que no pueden apreciar cómo el mundo avanza, a pesar de la clara evidencia de ello.
Algunos se han quedado tan exageradamente anclados en el pasado, tan sujetos a su particular Edad de Piedra, que son incapaces de dejar atrás determinadas tradiciones.
Estos individuos no han evolucionado, al menos en consonancia con los tiempos que estamos viviendo.
Tienen una mentalidad aparcada en hechos del pasado a los que están irremisiblemente encadenados.
Pedro Picapiedra y los suyos ya no tienen sitio en el siglo XXI.»
Tres. La sociedad de la vulgaridad
«Con un poco de inteligencia, un mucho de cara dura y un nulo sentido del ridículo, se puede aspirar a todo en este bendito país.
Hoy en día es fácil ver programas infumables que elevan a los altares de la fama a auténticos ídolos de barro.
La mayoría de ellos no han hecho absolutamente nada para merecer reconocimiento de ningún tipo.
Está claro que, en la sociedad del no esfuerzo, lo que se valora más es la vulgaridad.»
Cuatro. La hipocresía humana
«Hay personas que siempre están muy pendientes en la mesa de ver quién mancha el mantel cuando derraman la sopa y, sin embargo, nunca se preocupan cuando un pelo de su cabeza se cae en el plato.
Hay quienes ven de lejos el grano en la cara del prójimo y nunca ven de cerca la espinilla que tienen en su propia cara.
Son muchos los que tratan de disfrazar la historia con la túnica del engaño y pretenden convertirla en algo parecido a un carnaval en el que la verdad acaba travestida.
Al final aparece tal y como es, se queda desnuda ante nuestros ojos.»
Cinco. Política y hartazgo
«Ya está bien de rojos y azules, de blancos y negros, de indios y vaqueros, de constitucionalistas y radicales.
Lo que queremos la gran mayoría de ciudadanos que estamos asqueados de lo que vemos un día sí y otro también es saber si algún día alguien podrá resolver nuestras dudas.
¿Seguirán subiéndose el sueldo los políticos?
¿Desaparecerán los corruptos, o todavía nos llevaremos muchas más sorpresas?
¿Y los que dan ejemplo de moralidad, cuando con sus hechos demuestran que son unos indecentes?»
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